Son las nueve de la noche del sábado 15 de enero, me aseguro que tengo la entrada para el concierto de esta noche en el que actúa Ariel Rot (¿o “Rock”?) en Castellón de la Plana.
Nunca tuve la oportunidad de ver al argentino en concierto, así que decidí que el de esa noche sería la primera vez y a las 21,40h llegué a la Sala Magic Box, que se encuentra ubicada dentro del Auditorio de Castellón de la Plana. Al entrar a un concierto es importante buscar dónde situarse. Desde cada lugar el sonido y la visión van variando, pero también la forma de sentir un concierto. Se puede decidir estar en el medio del mogollón o esquinarse un poco para apoyarse en la barra del bar. Di una vuelta de reconocimiento a la sala y decidí esquinarme al lado de una salida de emergencia. Se va llenando la sala y no hay una forma de vestir que se repita más entre el público, muchas camisetas y muchas camisas, pero con gran ausencia de los vaqueros. A las 22,30h. muy puntual sale el telonero (“calienta público”, prefiero llamar a los teloneros) Javier Segarra. Acabó Javier y la gente, que tenían las vejigas más hinchadas que la gaita de Hevia, aprovechó para acercarse a los baños, y, allí es de donde escuché el primer tema de Ariel, que salió muy puntual a las 23,00h.
Ariel salió sólo, hizo una especie de acústico. A sus cincuenta años sigue siendo un joven delgado y espigado, muy inquieto y siempre pegado a sus guitarras. Para mi es uno de los mejores guitarristas.
Estuvo casi todo el concierto sentado en un taburete y al lado un vaso de tubo que contiene bebida. Podría ser whisky o fanta de naranja, por el color.
Toca muchos temas del disco nuevo: Manos expertas, Problemas, Una vida equivocada, Dulce mirada, Salto al vacío, Nena me enseñaste a amar y el pegadizo Papi dame la mano. Son bien acogidos por el público, que ya sabían donde iban y se los sabe. Tampoco faltan temas clásicos como Una casa con tres balcones, Vals de los recuerdos, Hasta perder la cuenta, Felicidad, Confesiones de un comedor de pizza o Boogie de Claudio. Pero el público enloquece sobre todo con Dos de corazones, Milonga del marinero y el capitán, Adiós Carnaval, Baile de ilusiones, Vicios caros y Dulce condena.
En fin, un gran concierto del ex-Tequila y ex-Rodríguez que espero que pronto vuelva por estas tierras para repetir experiencia.
Javier Simón
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